Lo viste en clasificados, Marketplace o en el parking de un pana. Se ve decente, el precio es razonable y el dueño dice que “corre como nuevo”
Pero… ¿y si no?
Comprar un carro usado en Puerto Rico no es ningún chiste. Si no revisas lo correcto desde el principio, podrías terminar varado en la 65 de Infantería, bajo el sol, esperando una grúa.
Lo bueno es que evitar ese mal rato no es tan complicado. Solo necesitas saber qué mirar, qué papeles pedir, y cómo prepararte por si el carro decide fallar después.
Primero lo primero: ¿el carro está en buenas condiciones?
Hay carros que se ven bien por fuera, pero por dentro están gritando auxilio. Por eso, antes de emocionarte, date la tarea de revisar lo básico.
Hazle una vuelta de prueba. Escucha, siente, observa. Y si notas cualquiera de estas cosas, prende la alerta:
- Ruidos raros al prender o frenar
- Vibraciones al estar detenido
- Humo por el escape
- Luces del dash encendidas (como la de check engine)
- Aire que no enfría (y tú sabes que eso aquí no se perdona)
Fíjate también en las gomas. Si están lisas, con rajaduras o el desgaste es desigual, es señal de que ese carro no ha recibido mucho cariño.
¿No estás seguro? Llévalo a un mecánico. Mejor pagar una inspección ahora que una reparación luego.
¿Y los papeles? Sin eso, no hay negocio
Aquí es donde muchos se confían… y después lloran. Que si el título está “a nombre de otro”, que si hay multas escondidas, que si el marbete está vencido desde el 2022.
Los papeles deben estar al día, sí o sí:
- Título: A nombre del que te está vendiendo. Sin préstamos pendientes.
- Marbete vigente: que haya pasado inspección recientemente.
- Certificación de multas: Entra al DTOP y verifica.
- Contrato de compraventa: Aunque sea tu vecino, todo por escrito.
- Historial del VIN: Para ver si tiene historial sospechoso.
Un trato sin papeles claros es una pesadilla esperando pasar. Evítala.
Los errores más comunes (que después uno se quiere dar contra la pared)
Comprar por impulso, dejarse llevar por la emoción o confiar ciegamente son errores clásicos. Aquí algunos que se repiten una y otra vez:
- No hacer prueba de manejo
- Confiar en “el primo que sabe de carros” sin revisar por ti mismo
- No verificar el VIN ni las multas
- No hacer el traspaso rápido
- Creer que “todo está bien” solo porque se ve bonito
Si cometes uno (o varios), te puede salir caro. Literalmente.
¿Y si el carro falla después?
Puede pasar. Incluso si revisaste todo. El carro estaba perfecto el primer día, y al tercero… no prende. ¿Y ahora?
Ahí es donde tener asistencia en carretera con Soda te cambia el juego.
No tienes que entrar en pánico, ni llamar al corillo, ni esperar horas bajo el sol.
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¿Cómo comprar sin quedarte a pie literal?
No necesitas suerte. Solo sentido común:
- Revisa el carro con calma. Nada de prisas.
- Haz la prueba de manejo. Si no te convence, no lo compres.
- Pide todos los papeles. Si falta uno, detente.
- Si puedes, ve con alguien que sepa de mecánica.
- Y activa un plan de Soda desde el día uno.
Porque sí, el carro puede fallar. Pero tú puedes estar listo.
¿Listo para comprar con cabeza y no con impulso?
Hazlo bien desde el principio, y si algo sale mal, ya sabes a quién llamar.
Soda. Así de simple.

